Aunque la iglesia conserva la fábrica románica del monasterio benedictino fundado en el siglo XII, el resto del conjunto conventual —dependencias, celdas y claustro— se rehízo casi por completo entre 1674 y 1694, cuando la comunidad sustituyó el primitivo claustro románico por el actual claustro barroco. La portada monacal, también barroca, se levantó en 1687 y luce sobre el dintel un frontón con hornacina y, en la parte superior, los escudos reales y los de la congregación de San Benito de Valladolid. El claustro, de planta rectangular y dos alturas, combina arcos de medio punto en la planta baja con arcos carpaneles en la superior, en un lenguaje sobrio propio de la arquitectura monástica benedictina de la época. Es en este conjunto de dependencias —y no en la iglesia, que siguió sirviendo de parroquia— donde vivía la comunidad de monjes hasta su exclaustración. Con la desamortización de Mendizábal, el monasterio quedó abandonado en 1835 y sus dependencias pasaron por distintos usos hasta que, a finales del siglo XX, fueron rehabilitadas como Parador Nacional de Turismo de Cangas de Onís, inaugurado el 8 de julio de 1998. Hoy el antiguo convento benedictino funciona como hotel de cinco estrellas a orillas del río Sella, y conserva el claustro barroco como uno de sus espacios más singulares.
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Recomendaciones
Se puede visitar el claustro barroco consultando en recepción aunque no te alojes en el Parador; combina la visita con la vecina iglesia románica de San Pedro, con la que comparte recinto.
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Previsión Semanal en Antiguo Monasterio de San Pedro de Villanueva (Parador)
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