El pozo Curuxona, también conocido como pozo Rosellón, es una antigua mina de hulla que la Sociedad Hulleras del Rosellón profundizó en 1917 en Santiago de Arenas, en la frontera entre los concejos de Siero y Langreo. El pozo vertical alcanzó los 167 metros de profundidad y llegó a tener cuatro plantas y un castillete metálico de 20 metros de altura, hoy desaparecido. En 1932 las concesiones pasaron a la Sociedad Duro Felguera, que abandonó la explotación apenas un año después. El pozo siguió funcionando como auxiliar de las minas cercanas hasta su clausura definitiva en los años setenta. Del conjunto original se conservan hoy la bocamina, las ruinas del polvorín, el brocal de ladrillo y una gran chimenea de ventilación con las iniciales "HR" de la primera empresa propietaria, mientras que el antiguo lavadero, la lampistería, las oficinas y el botiquín se han reconvertido en viviendas particulares. Es uno de los hitos de la Senda del Trole, itinerario que conecta Siero y Langreo recorriendo varios vestigios de la minería del carbón en la comarca.
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Punto de interés en la Senda del Trole entre Siero y Langreo
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Combina la visita con un tramo de la Senda del Trole, que pasa junto a otros restos mineros de la zona como el Mechero de Saus.
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